Transilvania, el hogar de Drácula

Transilvania, el hogar de Drácula

El día de hoy, viajaremos hasta Transilvania, una misteriosa región rodeada por los Cárpatos, en el centro de la actual Rumania en donde el misterio y la oscuridad reinan y los vampiros son héroes. Dando origen a un sinfín de leyendas y mitos gracias a ese ambiente lúgubre y mortuorio que lleva la intriga en su propio nombre, pues en sus inicios fue denominada “Ultra silvam”, o “más allá del bosque“, significado que también conservaría al conocerse el alemán, como Überwald, o en húngaro Erdély, derivado del término erdő (bosque).

En Transilvania las cimas de montañas se alzan hacia el cielo sobre los valles y bosques llenos de cristalinos ríos, la vista se regocija con imágenes de iglesias de madera en contraste con castillos legendarios y memorias de una historia agitada. Pero sin duda este lugar es mayormente reconocido como el hogar del vampiro más famoso de la historia, Drácula, una criatura mítica proveniente de la novela escrita por el irlandés Bram Stoker, en 1827.

Vlad Dracul el personaje principal de esta obra, está inspirado en el héroe nacional rumano, Vlad Tepes (El empalador). Y aunque los rumanos reniegan bastante de este personaje de ficción que trasgrede la imagen del príncipe que venció a los turcos, han adoptado al vampiro como su gran embajador turístico. Ya que sobrevive y se renueva año tras año a diferencia de su inspirador Tepes quien murió en 1476 y Stoker, su creador, fallecido en 1912.

Extrañamente, Stocker jamás visitó Rumania, pero el castillo de Bran, le sirvió como inspiración para ubicar en Transilvania, el hogar de Drácula. Construcción que más tarde se replicaría en el valle de Borgo, a través del Hotel Castillo de Drácula, un edificio diseñado a principios de los ochenta, como una copia más fiel a lo descrito por el autor de la novela. Color rojo sangre en cada rincón, acompañado por dibujos de dragones. Su máxima atracción es la habitación de Drácula, a la cual se llega bajando por unas oscuras y crujientes escaleras, para dar una vuelta al féretro del vampiro, a la luz de las velas.

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